-séptima temporada-

viernes, 17 de julio de 2009

Las cosas que veo por ahí. Hoy: "La muerte"

Hoy me desperté pensando en la muerte. En realidad, pensando en mi abuela, de 89 años, que cada día tiene más sueño, más problemas de salud y pasa más tiempo en la cama.
Me llené de bronca cuando pensé en la vejez representada por las películas de Hollywood. Y me refiero a la vejez no como estado sino como introducción a la muerte. Ese momento de vejez en la cama, el momento que está ahí nomás de la muerte. Pensaba en la muerte como proceso; en el final de la vida.

En las películas, en la literatura también, el moribundo hace un balance, organiza su vida, se deja morir en armonía. Me acuerdo de "El gran pez", por ejemplo, o la muerte del Quijote. La muerte sosegada, racional. El final de la vida donde el moribundo acepta su fin, lo espera con los brazos abiertos, dejando atrás lo que vivió como una habitación ordenada, prolija, con los cajones cerrados. La muerte tranquila, tranquilizadora para los vivos que miramos (siempre se mueren los otros).
Mentira.
Mentira que la espera y la llegada de la muerte es tan armoniosa, festiva, tranquila.
Mi abuela me dice: "No pudo creer que tenga casi 90 años. Cuando pienso en mí me imagino como a los 30, como a los 40 años. Después veoc ausalmente mi imagen en el espejo y no puedo creer que sea yo esa vieja fea, decrépita en el espejo. No quiero morirme, desperdicié mi vida. No me quiero morir. Daría cualquier cosa por ser joven de nuevo."
Nos morimos desesperados, ridículos. Nos morimos como una rata ahogándose adentro de un balde lleno de agua. Pataleando, no aceptamos, nos golpeamos contra las paredes del balde, queremos salir hasta el último minuto, queremos vivir. La muerte nos encuentra a nosotros irracionales, espásticos, caprichosos, desesperados.
¿Qué le respondo a mi abuela cuando me dice que no quiere morirse?
A la noche se niega a dormir, teme morir mientras está dormida. Tiene terror de que todo se termine ahí, sin la banda sonora correspondiente que le advierta que se acerca la escena final.

5 comentarios:

Miguel Ángel Maya dijo...

...Mmmmh, tan espeluznante como bello lo que dices...
...Las palabras de tu abuela son preciosas y lúcidas y estoy de acuerdo contigo en que nos rebelamos contra la muerte como instinto de conservación, como el ponernos alerta cuando suena un ruido o huir cuando las cosas se ponen feas...
...Yo también pienso mucho en la muerte desde que un día me llamaron y me dijeron que había muerto uno de mis profesores de literatura más extraordinarios que haya tenido jamás, una de las personas más lindas que haya tenido oportunidad de conocer. Tenía poco más de cincuenta años y le dio un infarto, y murió, sin más... Recuerdo que no podía creérmelo, y que repetía una y otra vez para mí mismo que no era justo: hasta entonces había atribuido a la muerte ese barniz moral, cuando es pura biología: el corazón se para y uno muere, a pesar de que haya auténticos hijos de puta que siguen vivos y bellísimas personas que se vayan para siempre...
...Hace cuatro meses murió mi abuela Ana María. Y es curioso porque al verla mayor, vieja, también ella negándose a entregarse, yo pensaba que asumiría su muerte como algo natural. Era feliz, estaba bien, sólo era vieja. Bien, el día que sucedió todo la tristeza se volvió infinita. Todavía sigue ahí...
...Un abrazo...

Anita Leporina dijo...

Coincido. Igual, lo que me jode a mí es el sufrimiento para salir de la vida. Y para peor que desde jolygud quieran encajarte la imagen de paz y felicidad de la muerte. Que se mueran ellos, si todo es tan bonito como dicen.
La muerte como desaparición, como ausencia, bueno, ya me acostumbré a eso. No me molesta tanto.
Muy buenos tus blogs. Y la descrición de tu perfil es la mejor que leí en mi vida. :)

ericz dijo...

Todos mueren.
Todos moriremos.

Maria Emilia dijo...

geniaa

la bestia dijo...

Es verdad lo que decís. Y además, cómo se aprovecha la vida? Qué hay que hacer ahora para después tener un mínimo "consuelo" que, lejos de consolarnos, aunque sea, les dé una excusa a los que se quedan acá para no sentirse tan mal?
Y no sé qué le podés decir a tu abuela. Yo no pude hacer ni decir nada.

Bueh, me voy a mirar "Qué me está pasando" y a tocarme nu poco... :P