-séptima temporada-

domingo, 12 de octubre de 2014

seguridades

Hoy fui a comprar limones al super chino y en el camino –estaban carísimos- perdí las llaves de casa. En el regreso implementé maniobras distractivas para evitar que algún maleante me identificara a mí, la perdedora de las llaves, con mi ostentoso domicilio.
Ahora estoy atenta a los ruidos de la reja y cada adolescente que pasa caminando me distrae de mis tareas: volver a colocar la gomita de los brackets justo alrededor del aparato que tengo pegado en el colmillo para traccionar las paletas y dejarlas en su lugar (las llamo tareas trascendentales).
Que esté cayendo el sol me hace pensar en cuando me vaya a la camita dormir y quede a disponibilidad, golpe de picaporte mediante, del homicidio calificado por robo. Ya estoy elucubrando cómo hacer para solucionar este problema, si atar unas cacerolas entre el marco y la hoja de la puerta o improvisar otro tipo de alarma casera, veremos.
Mientras tanto mi tratamiento de ortodoncia marcha sobre ruedas y prácticamente no sangro cuando me río (un poquito sí).
También podría poner vasos rotos en la entrada a la casa, o algo que haga ruido y se rompa.

Una persona adulta que vive en su propio hogar y aun así mi concepto de seguridad doméstica sigue estando fuertemente basado en Mi pobre angelito.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

home alone
(welshy dixit)

Rob K dijo...

Si va a ser víctima de homicidio, elija el calificado, nada que ver con el simple.

Flavia Garione dijo...

qué bueno que volviste al blog espacio!

Ay Letrasmudas dijo...

Todavía con ortodoncia! En una de esas te veo porque vi que estarás en un lugar al cual "me invitaron" Sería una bendición que te sangren los dientes, es decir, que sonrías al verme con una deliciosa alegría fingida

Guillermo Altayrac dijo...

¡Volvé, Anita!