-séptima temporada-

miércoles, 6 de julio de 2011

un símil cotidiano

Como el televidente que no puede abandonar ese tedioso partido aunque le esté haciendo perder el tiempo, así yo alejo la mano del frasco de aceitunas que sobró de Navidad y prorrogo un poco más su paso a la basura.

Sucia no; abierta a la sorpresa.

3 comentarios:

daniel menta dijo...

me hiciste acordar a un capítulo de friends.
no te creo mucho lo de abierta a la sorpresa. aunque sí sea cierto que algunos olores de putrefacción tienen un encanto especial bastante interesante. permitimos la mugre en los demás sentidos pero en la nariz parece ser demasiado no?
me gusta más sucia sí y qué

Anita Leporina dijo...

sí, tenés razón. Lo que pasa es que están dentro de un frasco de vidrio transparente, el líquido en el que nadan -cada vez más pantanoso aunque con su claridad intacta- hace que se amplifique la imagen. Abro la heladera, se prenden las luces y el frasco queda ahí on the spotlight con todas sus putrefacciones espectacularizadas. Pero sí, si tuviera q olerlo sería otro cantar.

Anita Leporina dijo...

actualizacion al 18/8: mi padre se está mandando las aceitunas. habrá q lamentar victimas?